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Soñar

 

En el cansancio de la vigilia, duermo…
… Y por ello soy ausente del mundo
de la conciencia del yo.
El pensamiento propio y la voluntad propia
no existen en el mundo de los enamorados.

En el cansancio de la vigilia, duermo…
Estoy en el círculo del destino,
soy un punto dibujado con un compás.
no pienso en los signos de la condición de la Senda;
sin embargo soy la esencia divina.

En el cansancio de la vigilia, duermo…
ahora vago por el mundo
no me sujeto en nada
nada me ata;
soy un error de mi misma…

Tradiciones literarias hispanas con elementos Celtas

 

Aunque el gran tomo de LEYENDAS del pueblo CELTA, se fue trasmitiendo ORALMENTE durante miles de años. Alrededor del siglo XII, los mismos que las habían ido aprendiendo y pasando durante generaciones,terminaron escribiéndolas en latín, dentro de los monasterios.
La censura eclesiástica muy castrante en aquellos tiempos, logró en parte “desmitificar” los MITOS. No obstante la investigación y el deseo de sacar la VERDAD HISTÓRICA de nuestras raíces, está haciendo posible que tengamos sorpresas muy importantes.
El análisis de los elementos celtas conservados en las tradiciones literarias, orales y escritas, de la Península Ibérica ofrece un gran interés.
Las tradiciones literarias de origen CELTA de Galicia, Asturias y Cantabria ya han llamado la atención, en ocasiones con exceso, aunque faltan estudios de crítica literaria histórica que permitan conocer mejor las fuentes y los procesos formativos. Además, a ellas se pueden añadir otras perduraciones semejantes de otras regiones, especialmente del Norte, incluidas las numerosas tradiciones mitológicas CELTAS del País Vasco, así como de la Meseta y el Sistema Ibérico, que corresponde a la antigua CELTIBERIA, y de todo el Occidente de la Península Ibérica.
Estas tradiciones las confirman algunas escasas noticias de la Antigüedad sobre cánticos de los pueblos CELTAS de HISPANIA, semejantes a los de los galos, cantos que evidencian el desarrollo generalizado de la poesía épica entre los CELTAS, aunque se desconozcan los textos.
Según Diodoro, los Lusitanos “avanzan en combate a paso rítmico entonando cánticos guerreros al atacar al enemigo” y Apiano indica que entonaban cantos en los funerales de Viriato para ensalzar su heroísmo. Salustio, Tito Livio y Valerio Máximo hacen referencia a los cánticos épicos heroicos de los CELTÍBEROS, “cuyo ritmo acompañaban golpeando sus armas”.
Más conocidas son las referencias sobre estos cánticos entre los Cántabros, pues, según Estrabón, “cantaban en los tormentos cantos de victoria” y también refiere como los montañeses cantaban a coro las noches de plenilunio.
Todos estos textos confirman que existía una tradición épica CELTA, prácticamente perdida, pero de la que algunos restos se han conservado en el folklore como testimonio.
Por ello, hay que llamar la atención sobre los elementos CELTAS de la LITERATURA CASTALLANA, entre cuyas numerosas fuentes, generalmente bien estudiadas y conocidas, pasa sin embargo casi desapercibida la tradición literaria CELTA, cuya existencia desde hace tiempo hemos comentado, siempre de pasada.
Es indispensable insistir en la importancia de los estudios sobre la mitología CELTA enterrada en la ÉPICA CASTELLANA, en la que en la mayoría de las obras generalmente no se plantea, ni siquiera como posibilidad, el origen CELTA de algunos de sus más bellos pasajes.
El desconocimiento de las raíces CELTAS de la épica castellana tiene su origen en la falta de comprensión por las clases superiores de la épica “popular”, en la que se había conservado la mayor parte de dichas tradiciones, al no ser apreciada por las élites cultivadas, a pesar de haber sido revalorizada por Joaquín Costa, en su obra POESÍA POPULAR ESPAÑOLA Y MITILOGÍA Y LITERATURA CELTO-HISPANAS, hoy prácticamente olvidada, había llamado la atención sobre la literatura como un campo más de los estudios de la HISTORIA CELTA.
Dentro de la LITERATURA ÉPICA, donde subyace el IMAGINARIO CELTA, tenemos entre otros, el Romance del Conde Arnaldos, el Cantar del mío Cid, algunos libros de caballería y romances del “Ciclo artúrico” y del “Ciclo Bretón”, y como no añadir algunas leyendas de Gustavo Adolfo Becquer, que atestiguan igualmente la importancia de la literatura popular como fuente para el conocimiento de la HISPANIA CELTA.
Esta literatura de tradición CELTA, oral o escrita, culta o popular, ha perdurado casi hasta nuestros días, y permite conocer constituyen los principales temas del imaginario CELTA.

El canto del mio Cid

 

Y LA CORNEJA DEL GUERRERO CELTA

El CANTAR DEL MÍO CID ofrece varios interesantes pasajes con elementos del imaginario CELTA. La versión conservada, escrita según R. Menéndez Pidal hacia el 1140, se inicia con la salida de VIVAR Y EL PASO POR Brugos del CID, desterrado por Alfonso VI tras enfrentarse al Rey al exigirle jurar en Santa Gadea que no había tenido parte en el asesinato de su hermano Sancho II por Bellido Dolfos en el cerco de Zamora.

Tras narrar la pena que siente el CID al dejar su casa, un conocido pasaje describe el doble AUGURIUM a través del vuelo de sendas cornejas que recibe el CID al emprender su aventura. El texto, muy hermoso, dice así:

“A la exida de Bivar ovieron la corneja diestra y entrando a Burgos ovieronla siniestra… (Mío Cid, I, 11-12).

Junto a este hay que considerar otro pasaje similar, menos conocido pero no menos interesante, ocurrido al atravesar el río Jalón cerca de Calatayud, tras vender el castillo de Alcer:

“Alço su seña, el Campeador se va,

Pasó Salón Ayudo, aguijó cabadelant,

Al exir de Salon mucho ovo buenas aves (Mío Cid, I,858-859)

Este texto se puede comparar al de la PRIMERA CRÓNICA GENERAL (530b, 28: “el passo ell el rio Salon; et dizen algunos que saliese desse rio, que ovo muy buenas aves et señales de bienandanza)”.

Para comprender ambos pasajes, hay que analizar, en primer lugar, el simbolismo de la CORNEJA, para poder entender este episodio en todo su significado. La palabra CORNEJA procede de la latina CORNICULA, que es un diminutivo de CORNIX, CUERVO. La CORNEJA común es un ave bien conocida y una de las más habituales de nuestros campos. Relativamente grande pues llega a pesar más de 500g., habita normalmente tanto en terrenos abiertos y de cultivo como en zonas pantanosas bosques y costas. Según el diccionario de la real Academia Española, es un córvido (CORVUS CORONE) DE “45 A 50 cm. de longitud y un metro o algo más de envergadura, con plumaje completamente negro y de brillo metálico en cuello y dorso; el pico está un poco encorvado en la mandíbula superior, y las alas plegadas no alcanzan el extremo de la cola. Vive en el oeste y sur de Europa y en algunas regiones de Asia”.

Cuervos y cornejas son aves omnívoras y carroñeras, que comen la carne de animales muertos y de los guerreros caídos en el combate, lo que debió relacionarlas con las creencias en ultratumba y a las divinidades del Más Allá. Además, la inteligencia de los CÓRVIDOS entre las aves puede haber contribuido a que fueran consideradas aves particularmente agoreras y capaces de predecir el futuro.

En todo caso, estos CÓRVIDOS, por su negro y brillante plumaje, su inteligencia destacada entre las aves, su graznido chillón, su dieta carroñera y su larga vida, están estrechamente relacionados con los augurios en diversas mitologías INDOEUROPEAS, tanto en la clásica GRECO-ROMANA como en la CÉLTICA y la GERMÁNICA.

Esta idea ha perdurado en las creencias populares de muchas regiones, aunque el CUERVO no aparece recogido en el estudio de F. Baños sobre “SIMBOLOGÍA ANIMAL DE LA HAGIOGRAFÍA CASTELLANA”, A PESAR DE SU ESTRECHA RELACIÓN CON San Vicente, como probable cristianización del dios CELTA LUG, como ya hace años señaló M.F. Fernández de Escalante.

Sin embargo, es la mitología CELTA la que más numerosas y amplias referencias ofrece sobre el papel mítico del CUERVO, que acompaña a diversas divinidades y héroes, casi siempre en contextos de guerra.

El CUERVO era la representación de la propia gran DIOSA DE LA GUERRA EN LAS NARRACIONES MITOLÓGICAS IRLANDESAS Y GALESAS, que también era conocida entre los CELTAS CONTINENTALES, pues una diosa con un CUERVO en la mano aparece representada presidiendo la partida de los guerreros en una placa de Gostilj, Montenegro, del siglo III a.C.

En el MABINOGION, el cuervo se asocia a la MORRIGAN, la gran diosa de la guerra, que se denominaba el CUERVO DE LA BATALLA, pues aparecía en el combate con sus hermanas la BABDH, que significa (La Cuervo) y NEMAINN, (La Furia), por lo que esta ave se relaciona con LA MALA SUERTE y la MUERTE.

“BADB, el CUERVO brutal, el buitre rapaz”.

Esta BADB o LA CUERVO era una divinidad psicopompa, como las Valkirias de los Germanos, pues devoraba los cuerpos de los héroes sobre el campo de batalla tomando el aspecto de ave carroñera, como hacen los cuervos. Esta idea quizá podría estar representada en una bien conocida escena pintada en un VASO DE NUMANCIA, que ofrece un guerrero caído comido por cuervos y buitres. Para su interpretación se ha pensado en un texto de Eliano, sobre las almas de los guerreros muertos en batalla, pero es necesario tener en cuenta también que el dios NETOS-NÉIR está bien documentado como se ha señalado, por lo que estos animales debieron estar también en la HISPANIA CELTA asociados míticamente a las DIVINIDADES DE LA GUERRA.

En la MITOLOGÍA CÉLTICA EL cuervo APARECE TAMBIÉN RELACIONADO CON DIVERSOS héroes GUERREROS. Un ejemplo bien conocido es el dios Bran, héroe, cuyo nombre significa CUERVO.

Esta estrecha relación del CUERVO con los guerreros en la literatura CELTA de tipo mítico en la que cabría señalar otros ejemplos, permiten precisar el pleno significado que desde la mitología y la mentalidad CETA ofrecen los citados pasajes del MIO CID:

“A la exida de Bivar ovieron la corneja diestra y entrando a Burgos ovieronla siniestra… y Alço su seña. El Campeador se va, passó Salón Ayudo, aguijó cabadebant, al exir de Salon, ovo buenas aves”.

El contenido mítico que implican estos augurios es plenamente celta, no romano como hasta ahora se ha supuesto. Además, conviene señalar, en primer lugar, que esta superstición ocurre en la antigua CELTIBERIA, pues a ella pertenecían tanto la tierra de Burgo de Osma, aunque también conocía muy bien la zona de Molina de Aragón y Albarracín.

Todas estas comarcas constituyen el corazón de la antigua CELTIBERIA, un área poco romanizada y que ha conservado hasta nuestros días sus costumbres ancestrales de origen CÉLTICO, desde la organización comunal en villa y aldeas hasta fiestas como las de San Pedro Manrique, además de leyendas con temas míticos CELTAS, todo lo cual ayuda a comprender la pervivencia de creencias, como la del AGÜERO a través de los CUERVOS, que traslucen su fondo

CELTA ANCESTRAL apenas modificado.

Según Menéndez Pidal, el CID era un AGORERO famoso entre sus contemporáneos. Así se lo echa en cara el conde de Barcelona en la carta de reto que le dirigió:

“Videmus etiam et cgnoscimus quia montes et corvi et cornellae et nisi et aquilae et fere omne genus avium sunt dii tui, quia plus confidis in augurii i¡eorum quem in Deo.

Es interesante que Menéndez Pidal considere este tipo de supersticiones muy común entre los militares, pues el “adalid, al aconsejar a su capitán antes de una batalla, y el ayo, al tuiar a sus criados, debían CANTAR LOS AGÜEROS, como se describe en LOS SIETE INFANTES DE SALAS, aunque augurios CELTAS             también se utilizaron para elegir el asentamiento al fundar Avila.

EL CANTO DEL MÍO CID hace precisa referencia al AUGURIO al salir el héroe para iniciar sus aventuras, lo que es un elemto característico del IMAGINARIO CELTA, como lo es el que el otro augrio documentado en el poema se realice al EXIR DE SALUN, que puede interpretarse como tomado desde el rio como punto de paso al MÁS ALLÁ en la cosmovisión CELTA.

El mismo concepto, evidentemente basado en la cosmología CELTA en la que el agua era el punto de paso al MÁS ALLÁ, se refleja en el CANTAR DE LOS SIETE INFANTES DE LARA, cuando el ayo, Muño Salido, observa por el vuelo de las aves que el augurio es desfavorable:

“Et a la entrada del mont, ovieron aves que les ficieron muy malos agüeros”

Augurio también asociado a un contexto fluvial como símbolo del MÁS ALLÁ:

“Que nadie pase el río, que nadie quiera pasar,

Que aquel que pasare el río, a Salas no ha de tornar”.

En resumen, estos bellos parajes de la literatura castellana constituyen una interesante prueba de un CELTIBERISMO residual que perduró en las tierras de la antigua CELTIBERIA, como en otras regiones de HISPANIA.

Este atractivo panorama anima a que se lleve a cabo un análisis más amplio del CANTO DEL MÍO CID y de los restantes cantares de gesta desde esta perspectiva nuevo aspectos de interés, hasta ahora desapercibidos, en la poesía épica castellana.

El viaje mítico

 

EL VIAJE MÍTICO DEL HÉROE
EL ROMANCE DEL CONDE ARNALDOS
Y la tradición de los IMMRAMA IRLANDESES.

Uno de los más bellos romances de la literatura castellana es el ROMANCE DEL CONDE ARNALDOS, justamente considerado por R. Menéndez Pidal como UNA OBRA MAESTRA.
El significado de este conocido romance ha sido muy discutido. Sin embargo, parece evidente que este breve relato trasluce ecos evidentes de la literatura CELTA de las áreas atlánticas, que hasta ahora han pasado prácticamente desapercibidos hasta la brillante interpretación de F. Alfonso Romero en el I Congreso de Etnoarqueología de los CELTAS DE HISPANIA, celebrado en Ortigueira, que profundiza en el tema desde una perspectiva similar a la aquí expuesta pero mejor documentada.

“¡Quién hubiese tal ventura sobre las aguas del mar
Como hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan!
Con un falcón en la mano la caza iba cazar,
Vio venir una galera que a tierra quiere llegar.
Las velas traían de seda, la ejercia de un cendal.
Marinero que la manda diciendo viene un cantar
Que la mar facía en calma, los vientos hace amainar,
Los peces que andan n´el hondo, arriba los hace andar,
Las aves que andan volando n´el mástil las faz posar.
Allí fabló el conde Arnaldos, bien oiréis lo que dirá
-Por Dios te ruego, marinero, dígasme ora ese cantar.
Respondióle el marinero, tal respuesta le fue a dar:
-Yo no digo esa canción sino a quien conmigo va.-

Es interesante hacer un análisis crítico de este poema épico-lírico, que se debe incluir entre los romances de aventuras que han merecido siempre la atención por su belleza y popularidad. Y aunque la censura eclesiástica lo interpreto como una alegoría a la llamada de Dios por el hombre en el que, la barca simbolizaría a la Iglesia, la verdad que se desprende es bien distinta; una leyenda erótica, de atracción hacia lo sobrenatural y de búsqueda de un encuentro amoroso imposible, de viaje al MÁS ALLÁ.
En este sentido, la interpretación que ofrece los paralelos más exactos es la propuesta por F. Alonso romero, aunque, de todos modos, parece posible aportar algunos comentarios de interés para contribuir a explicar el contenido y origen de este bello romance y de los elementos que ofrece la tradición literaria CELTA IRLANDESA.
A dicho ámbito corresponde la ubicación del romance en la mañana de San Juan, fiesta CELTA del inicio del solsticio de verano, del 21 al 24 de junio, situada entre BELTAINE Y LUGNASAD, que constituye la más importante del calendario solar, ya precisada con toda exactitud por monumentos megalíticos, alguno tan conocidos como el Stonehenge en Inlaterra, o el Dolmen de Menga en España (Andalucía), fiesta que se ha conservado en el folklore hasta nuestros días.
De igual manera, es otro mitema tópico en estas narraciones épicas de origen CELTA el Caballero que sale de caza, tema que aparece en otros romances viejos, como el ROMANCE DE DON BUESO, que también ofrece elementos del imaginario CELTA.
Más interés ofrece el tema del BARCO MARAVILLOSO, pues traía velas de seda, la jarcia era un cendal o, en otras versiones; las áncoras eran de oro, las cuerdas de oro torzal. Esta nave recuerda los barcos míticos del IMAGINARIO CELTA, como el de San Brandán y pasajes de algunos LAIS DE MARIE DE FRANCE, como el de Guingamor, en los que se ha señalado una fuerte influencia CELTA en su concepción de lo maravilloso y del Más Allá.
Al mismo ambiente apunta la aventura del viaje por mar como lugar de paso al MÁS ALLÁ. Esta idea, que ya había sido advertida, es originaria de la COSMOLOGÍA INDOEUROPEA, pero pasó al mundo CÉLTICO, lo que explica los numerosos viajes en un contexto maravilloso para llegar hasta ese MÁS ALLÁ del imaginario CELTA, característica de los ÍMMARAMA de la literatura irlandesa, de los que parece proceder.
Por consiguiente, al margen de los datos aportados por los numerosos estudios críticos sobre esta obra, parece evidente que el Romance del conde Arnaldos ofrece ecos de los ÍMMRAM (en plural Ímmrama) es un palabra gaélica que suele traducirse como VIAJE y que denomina un género de relatos característicos de la literatura irlandesa, escritos tras la cristianización de Irlanda, pero que presentan aún elementos paganos procedentes de la mitología CELTA irlandesa.
El ÍMMRAM es una gesta épica que relata un largo y peligroso viaje marítimo de un héroe al MÁS ALLÁ, como los de TIR NA NÓG y MAGA MELL, viaje en el que se pasaba por islas y aventuras fabulosas, aunque no siempre se regresaba a casa.
Los viajes por el Océano fascinaron siempre a los narradores de historias irlandeses, como ocurre a todos los pueblos ribereños.

Extraido del texo de Martín Almagro-Gorbea

 

 

 

 

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