Saltar al contenido principal

Al almendro silvestre

La leyenda del ALMENDRO SILVESTRE nos cuenta que, Fílide (Princesa de Tracia) se enamoró de Acamante , un joven combatiente de la guerra de Troya. Cuando ella se enteró de la destrucción de la ciudad, todos los días acudía a la costa a ver la llegada de la flota ateniense, esperando encontrar el barco de su amado. Pero este barco no llegaba. Al noveno día de infructuosa búsqueda, la joven murió de pena, creyendo que él había muerto. La diosa Atenea metamorfoseó el cuerpo de ella en un Almendro. Al día siguiente, tras la reparación de la nave que le conducía, llegó Acamante , que sólo pudo acariciar la corteza del árbol. Fílide , desde su naturaleza arbórea, respondió a su amor floreciendo de repente, sin echar hojas. Todos los años, los antiguos atenienses danzaban en honor de los enamorados, de la misma manera que los almendros siguen manteniendo su peculiar floración hasta la actualidad. Otras versiones indican que Demofonte era el combatiente y amante de Filide.
AMIGDALINAS son llamados los almendros en la mitología griega. De ahí las AMIGDALAS por la similitud con las almendaras.


Cada mañana, al amanecer, cuando el sol extiende sus rayos de plata, semejantes a la espada del Dios Nuada, y tras un recodo del camino, aparece mi AMADO ALMENDRO. Un almendro silvestre que eligió caprichosamente arraigar en ese repecho entre el camino y el olivar campestre de mi pueblo, de Pinto.
Y cada mañana admiro su belleza, su sencillez y su rústica magnificencia. Él es el hogar de cientos de pájaros canoros, y por las noches, que he visto con mis propios ojos, descansan las lechuzas blancas, pequeñas, que desde sus ramas avistan a numerosos roedores cruzando distraídos el campo.

Me sitúo delante de él y miro sus ramas dejando mi mente en un total vació. Puedo ver, entre ellas como los primeros rayos del sol se filtran dando al almendro una apariencia tan extraña, que no es de este mundo. Y entonces empieza mi conversación con él. Yo le hablo en silencio y él me contesta con los trinos de pájaros, que yo no puedo ver. ¡Es su manera de hablar, entiendo!

Desde hace muchos años, el espíritu del Almendro y yo nos hicimos uno solo. A él, cuya alma mora en otro tiempo, un tiempo eterno, le cuento, le pido por mis cosas y por las de mis queridos hermanos y compañeros de Camino. Y no todos son religiosos, algunos son MEJORES AMIGOS, almas gemelas que me muestran mi verdad a través de sus corazones puros y honestos.

Puedo aseguraros que nunca quedé sin respuesta de mi ALMENDRO SILVESTRE. Siempre obtuve de la manera más brillante su ayuda, no siempre me dio lo que deseaba, a veces me hizo entender con muestras evidentes, que no era eso lo que quería, que solo lo deseaba.

Con él he aprendido muchas cosas y creo que no está en el camino del campo que me conduce al Santuario, donde celebramos nuestros Akelarres y ritos de la Rueda del Año. Las fiestas de los cambios estacionales; por casualidad. Está ahí porque cuando yo nací, él, que en ese momento era una semilla, voló y se tumbó en ese lugar para desarrollarse como un gran árbol y cuando yo creciera, primero con mi padre que me llevaba y luego con mis hermanos o en soledad, pudiera relacionarme con él.

Él y yo somos uno solo. A través del tiempo he conocido todo lo que necesitaba para llegar a mí. Hay otros muchos PEQUEÑOS ALMENDROS en sus alrededores, seguramente hijos suyos, pero él es el Padre y Madre de todos los AMIGDALINOS y hoy he querido contaros su historia.

La imagen que os muestro es de esta misma semana. Se muestra tímido porque ya comienza su desnudez… Y pronto, cuando los rigores del invierno hayan pasado, Filide florecerá de nuevo ante mis ojos, ofreciéndome su amor total y eterno.

¿Es necesaria la religión en la sociedad?

El título de este artículo puede parecer provocativo si no pensamos bien lo que entendemos como RELIGIÓN.
La palabra RELIGIÓN viene del latín RELIGIO, formada con el prefijo RE (indica intensidad), el verbo LIGARE (ligar o amarrar), y el sufijo IÓN (acción y efecto). Entonces RELIGIÓN es algo así como ACCIÓN Y EFECTO DE LIGAR FUERTEMENTE CON LO DIVINO”.

El verbo LIGARE, se vincula con la raíz indoeuropea LEIG (atar, mezclar). Esta raíz también está presente en las palabras ALIAR, ALEAR, LIAR.

Podemos pensar que el primer hombre que se pone de píe y descubre a su alrededor y por encima de él las distancias, las dimensiones, mira al cielo y en el afán de descubrir que hay ahí arriba, en las estrellas, ya es religioso, pues tiene el deseo de “religarse con lo divino” aunque él no sabe que es lo que contempla.

La búsqueda, la necesidad de sentirse divino en el hombre, lo que llamamos RELIGIÓN, es inherente a los seres humanos. Hace miles de años el sentido religioso no era en absoluto dogmático, ni teocrático. El Brujo o la Bruja de la tribu, que había aprendido de su instructor o Maestro, durante mucho tiempo el “arte” de mediar entre lo divino y lo humano, realizaba sus ritos a la Naturaleza, daba gracias a las cosechas, a la fecundidad de los animales que le procuraban la subsistencia y se protegía de tormentas y plagas orando ante lo divino, con la única intención de salvaguardarse.
A través de los años, masculinizando las sociedades, convirtiendo las Diosas por un dios masculino, reñido con la mitad de la población; las mujeres. Obligando, convirtiendo a la fuerza, persiguiendo, torturando y asesinando en el nombre de dios, la sociedad ha llegado a un punto de incredulidad tal que ya no nos sirve lo que de pequeños nos contaron.
Estamos en una época en la que la tecnología avanza de forma desmesurada, en la que la ciencia es pionera en demostrarnos que no hay que creer en un “salvador” y vivir atormentados por él, en la que la psicología nos muestra que solo nosotros somos responsables de nosotros y nadie está en el tejado de tu casa observando tus acciones para castigarte o premiarte.

Aún con todo esto, los humanos seguimos siendo RELIGIOSOS. Es cierto que ya no nos sirve una religión obsoleta, terrible en casi todos los aspectos, castradora, pero… ¿Ahora qué? ¿He de pasar de creer y sentir lo divino que soy yo, a no creer en nada…? O a creer que soy un organismo que come y defeca y ya está?
Entonces, cuando ante la belleza de un atardecer en el mar, o ante la floración de los cerezos, o ante una obra de Schubert, quedamos subyugados ¿A que podríamos pensar que se debe?

En Occidente no hay alternativa religiosa. O eres católico o en el mejor de los casos, aun siendo católico practicas budismo. Sin embargo ninguna de las dos opciones u otras muchas que podríamos enumerar nos pertenecen. No son de nuestro ámbito europeo. La una es judeocristiana, y la otra oriental.
¿Qué podemos hacer? ¿Cuál es mi alternativa religiosa?
Esto es lo que nos dice en el prólogo Josep Carles Laínez de su libro EL PAGANISMO EXPLICADO A LOS NIÑOS: “Una religión no se defiende como se toma partido por un color. Algo debe movilizar por encima de sus verdades, algo debe agitar en la mente y en el corazón, ha de haber un deseo de verse dentro de ella, de ser parte de su comunidad, de acatar sus mandatos, de comprender sus mitos, de investigar en sus derivaciones, de conocer su historia, de saber al fin y al cabo, porque es la nuestra. Y dos mil años de cristianismo no han conseguido que prenda en los niños europeos ninguno de estos verbos de acción. Si me remitiera al valor ancestral de la raza, la nación y la sangre, y viviera en los genes una continuidad suprema, me limitaría a decir que el cristianismo no ha calado nunca en Europa (y repito el adverbio: “nunca”, a pesar de lo que se nos quiere hacer creer) porque responde a un esquema de pensamiento ajeno al nuestro. Se trata de una religión SEMITA, y sólo logró imponerse entre nosotros mediante su oficialización y la prohibición del PAGANISMOS y la persecución de cualquier “herejía”. Un niño ha de estar previamente manipulado para conmoverse ante las reliquias de un santo. No hay un verdadero interés en lo religioso porque lo religioso ha desaparecido de las categorías esenciales de su educación, y aunque haya grupos de rock cristianos, seductores predicadores con videos modernos o decenas de nuevas iglesias por las ciudades (repletas, sobre todo, de hispanoamericanos, que son los únicos que parecen conservar la fe en Cristo), no hay demasiados elementos que a los jóvenes les haga inmiscuirse en este terreno, sentir curiosidad por él o les vuelquen a experimentar más allá de su sentidos y a través de ellos.

En resumidas cuentas, el cristianismo toca a difuntos, las espiritualidades orientalizantes copan el interés de algunos jóvenes –y, sobre todo, postjóvenes-, se extiende lo políticamente correcto y la vulgata de los Derechos Humanos, las deportivas son las noticias más esperadas por los ciudadanos, y las nuevas tecnologías y el consumo se ha convertido en los nuevos dioses.

No obstante en Europa, mal que bien ha sobrevivido el PAGANISMO: disfrazado, negado, ridiculizado, infantilizado, mutilado, tergiversado, apropiado, destrozado… pero ahí está para quien desee continuar viéndolo como la única religión a la cual debe consagrase un hombre o una mujer europeos. Por eso se nos impone la urgente tarea de revitalizar el paganismo desde su consideración como sustento espiritual, prístino y primigenio de la nación Europa.

Es importante que tengamos el deseo de buscar en la historia, en nuestra historia, pero sobre todo iniciarnos en el fantástico descubrimiento de la fe de nuestros antepasados, y encontréis en el recodo de un bosque, o en el murmullo del mar, la sonrisa y el sonido de los Dioses. Os sentiréis, estoy seguro, mucho más plenos, y asimismo unidos entre ellos y la sagrada nación a la que pertenecéis: Europa.

A los pequeños, cuando los padres no tiene fe, o directamente se llaman así mismos ateos, se les inscribe a la asignatura de VALORES, pero esto, según mi opinión es aún más destructivo que la asignatura de religión Católica, y os diré porque; más vale disponer de una aproximación a lo sagrado, que de la manipulación desde pequeños con los VALORES falsamente solidarios del capitalismo destructor de los pueblos.

Lo niños, casi todos, hacen la comunión, sin embargo después de esto, no vuelven a confesar ni a comulgar, o al menos lo hacen por poco tiempo. Sin embargo, sienten en su interior la necesidad de creer en algo que de verdad les haga sentirse a gusto, les sirva para tener confianza en las cosas, y le hable de una vida feliz y trascendente, es decir, que no acaba en este mundo de colores y de formas.

Me pregunto porque la mayoría de las personas, aun sabiendo que existió una religión anterior al catolicismo, no se implican y tratan de descubrirla, y es que esa mayoría de personas es reacia a esforzarse. Reconocerse PAGANO implica, en primer lugar, un proceso de búsqueda de tus orígenes y de donde te encuentras en el mundo, de cómo quieres vivir y qué deseas legar a las próximas generaciones. Antes de presentarse al mundo en tanto pagano, ha de haber un largo proceso de profundización en torno a las implicaciones de tal postura – aunque no nos cabe otra elección como europeos.

Pero no tenemos otra elección, hemos de descubrir y trasmitir la religión de nuestros pueblos originarios, y con ella su cultura, sus valores, sus tradiciones, porque son los nuestros.
Cuando celebramos la noche del Solsticio de Verano, estamos celebrando un rito (lo hagamos como lo hagamos) tan antiguo como el mundo. Podemos determinar la fecha exacta de cuando el Edicto de Roma instaura el Catolicismo 280 d.C. sin embargo no podemos calcular la antigüedad de las fiestas PAGANAS, de tan antiguas que son.

El silencio hablado

Para llegar al discernimiento hemos de aniquilar la DUALIDAD.
Mientras creemos en que existen dos partes de la ÚNICA parte, nos debatiremos buscando la parte que más nos gusta, mientras lo contrario nos perseguirá muy de cerca.

Con frecuencia nos sentimos tristes y defraudados si no logramos con nuestros sentidos de carne acercarnos al objeto de nuestro amor. Queremos verle, oírle, tocarle, olerle y si se puede también saborear sus besos.
Sin embargo, la otra parte, la ausencia, está en la unión, no hay una sin otra. ¿Qué quiere esto decir? Que en la AUSENCIA podemos disfrutar de la presencia, una presencia que no se percibe con los sentidos de carne, pero que puede ser más íntima y placentera que la UNIÓN DE LOS CUERPOS.

Esta trascendencia de los sentidos en pareja, es llamada AMOR MÍSTICO, que no tiene nada que ver con el AMOR PLATÓNICO. Sino que transciende a este en todo su contenido.

LA SABIDURÍA DEL RETORNO
Cuando ambos “amantes” son cómplices de su compromiso y ninguno de los dos necesita de la UNIÓN FÍSICA continua, se establece un REFLUJO (Tentativa de inmersión en lo absoluto) o viaje hacia el interior divino. Este viaje hacia el interior es muy frecuente en MÍSTICOS y se realiza a través de Dos VIAS: La meditación y la poesía (ojos de la imaginación)

Este tipo de relación suele realizarse a través de las palabras (que no ocupan espacio en el tiempo) Las palabras se vierten en el alma del Amante dejando libertad absoluta al Amado.

Como dice en su estrofa mística el poeta murciano IBN ARABI:

“¿Queréis probar por ventura
de esta bebida ambarina,
de palidez y arrebol
entre roja y amarilla?

Inconfundible perfume:
su aroma, cuando se aspira
antes de que se difunda,
arrebata en la vasija.

Cuando con tus propios ojos
en su vaso le contemplas
la razón se desvanece,
nada que le oculte queda.

Tan cristalina es la copa
y tan depurado el vino
que al hacerlo circular
no sabrías distinguirlos”.

El camino del guerrero

Hemos oído hablar del CAMINO DEL GUERRERO, y pensamos que se trata de una película sobre Esparta, o algo parecido. Sin embargo estamos ante un MITO. Pero, para ir desglosando a nuestro Guerrero: ¿Que es un mito?. Si buscamos en la RAE encontramos los iguiente:

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies