MADRE, MAGA, HECHICERA Y BRUJA.

La hechicera de la mitología galesa, Keridwen, está considerada como una diosa con una magia y un poder increíbles. Su figura ha penetrado en las culturas galesa e irlandesa como símbolo de sabiduría y renacimiento, y a día de hoy se la considera la diosa Wiccana de la inspiración.

La leyenda la considera una mujer de fiero talento mágico. Su historia es sorprendente, pero tiene mucho que ver en ella, sus dos hijos.

Vista por muchos como la Bruja Madre,  Keridwen se deja guiar en los cuentos galeses por el deseo de que sus hijos disfruten del éxito en sus vidas. Además de haber tenido una hija hermosísima, llamada Creirwy, con Tegid Foel, también es madre de Morfran, un muchacho conocido por su horrible fealdad física. A fin de conseguir para él un futuro prometedor, intentará neutralizar su fealdad utilizando su avanzada magia para prepararle una pócima que le dé talento mental y espiritual. (Podría ser una metáfora de las dos partes del alma, la fealdad del egoísmo y la belleza de la virtud)

El contenido del caldero mágico de Keridwen se llamaría “Awen”, traducido directamente como “inspiración”. La hechicera decidió preparar en él un brebaje que otorgaría a su poco agraciado hijo un esplendor fuera de toda medida. Se trataba de una poción muy particular, que tenía que hervirse durante un año y un día para que quien la bebiese pudiera aprovechar plenamente todos sus efectos. Para proteger su secreto y la poción, Keridwen hizo que vigilasen el fuego dos personas: un ciego que mantendría el fuego encendido y un muchacho llamado Gwion Bach que sería el encargado de remover el brebaje. Gwion, como suele ocurrir en muchos otros mitos de tan peculiares circunstancias, acabaría por ser en este caso la ruina final de la poción.

Estando al cuidado del caldero un día, de forma casual, Gwion se salpicó el dedo pulgar con tres gotas de poción. Al sentir la quemadura, instintivamente se llevó el pulgar a la boca y se lo chupó para aliviar el dolor, bebiéndose así, sin querer, las tres gotas de la poción. Gwion desconocía que eran precisamente estas tres primeras gotas las que contenían toda la magia positiva del brebaje: el resto de la poción, inmediatamente, se convertía en un veneno mortal. Nada más darse cuenta de su fallo, Gwion notó que se había vuelto sabio de repente y huyó intentando evitar la ira de Keridwen. Pero la hechicera no podía ser engañada.

De este modo Keridwen persiguió a Gwion por toda la tierra bajo distintas formas y aspectos. Gwion, poseyendo ahora la inmensa sabiduría otorgada por la poción, supo de forma innata cómo transformarse así que en primer lugar trató de evitar a la bruja convirtiéndose en una liebre. Inmediatamente Keridwen se transformó en galgo. Gwion adoptó entonces la forma de un pez, pero Keridwen sabía que los peces eran la comida favorita de las nutrias así que se transformó, a su vez, en una nutria. A continuación él mutó a pájaro y ella, sabiendo que los halcones son mucho más rápidos y agresivos, mutó en halcón. Por fin, Gwion se convirtió en un solitario grano y Keridwen, siendo gallina, lo descubrió fácilmente y lo devoró.

Y de nuevo, tal y como sucede en muchos otros cuentos -como en «el Cortejo de Étaín»- al tragarlo, Keridwen involuntariamente se quedó embarazada de él. Enfadada y resentida, la bruja resolvió matar al bebé al nacer, librándose, de una vez por todas, del terrible muchacho que había arruinado la vida de su hijo Morfran. Pero cuando el pequeño Gwion nació era tan increíblemente hermoso que ni la más cruel de las brujas podría tratar de destruir algo así. Keridwen, por tanto, arropó al bebé y lo abandonó en el mar. La leyenda cuenta que el pequeño fue recogido por un príncipe llamado Elffin, quien lo adoptó y lo llamó Taliesin, llegando a convertirse en un mítico bardo. (Hombre libro de gran sabiduría)

Existen muchos estudiosos mitológicos y literarios que creen que la leyenda de Keridwen, el caldero Awen, y Taliesin influyó, de forma muy notoria, en las leyendas artúricas y sobre la búsqueda del Santo Grial. El caldero del renacimiento y la inspiración, por ejemplo, parece asemejarse al Santo Grial en sí mismo: tanto el grial como el caldero están representados por objetos asociados con el elemento agua y ambos ofrecen gloriosos beneficios a quien los utilice. Por su parte, Taliesin a menudo es visto como un precursor de Merlin, puesto que como él aparece descrito en el Mabinogion, el texto en prosa más antiguo de Gran Bretaña, asistiendo a la corte del rey Arturo. Conocido por su sabiduría, su habilidad con las palabras, y sus poderes fantásticos, es fácil llegar a la conclusión de que existe un nexo entre ambos personajes.

La leyenda de Keridwen data del Paleolítico.