Keridwen, Diosa del Caldero Sagrado y la poesia En Cataluña puede verse una derivación de su nombre en la “ sardana”, su danza típica, así como en la toponimia del valle de la Cerdaña. «Somos los que hacen la música Y los que sueñan los sueños, Vagando por solitarios acantilados, Sentados junto a desolados arroyos; Perdedores del mundo y del mundo desertores Sobre quienes brilla la pálida luna; Aún así parece que siempre seremos los motores, los agitadores del mundo.» A. O’Shaughnessy (1844-81) Keridwen, la diosa del cereal, era protectora de poetas y artesanos. Su culto garantizaba buenas cosechas. Sin embargo, para otras tradiciones del ciclo mitologico irlandés, Keridwen era la diosa madre, que gobernaba sobre las tinieblas y la luna, la guerra, el trabajo con los metales, la flora y la fauna, las artes y oficios, el trabajo doméstico, la maternidad. Keridwen es de hecho un ejemplo, de como dentro de la mitología celta y las leyendas que la conforman, se aprecia un gran papel de las deidades femeninas en torno a actividades como la guerra, la política y el gobierno, además de la magia, la fertilidad y el amor de las cuales son comúnmente representantes bajo este contexto Keridwen fue adorada por los celtas, ella personifica el misterio de la reencarnación, el renacimiento y la naturaleza cíclica de la vida, su nombre significa caldero de sabiduría. La etimología de su nombre indica su color blanco, “wen”, y“cerdd”, que en irlandés y galés significa “ beneficio”. En Cataluña puede verse una derivación de su nombre en la “ sardana”, su danza típica, así como en la toponimia del valle de la Cerdaña. Es la diosa de la cebada y también era conocida como Albina , la protectora de Gran Bretaña. Al ser una diosa antigua, coautora de la creación, diseñada en los albores de la Edad de Bronce, su huella se encuentra en diversos pueblos indoeuropeos: por ejemplo fue Danae , diosa de la agricultura de los aqueos danaenos; Leucipa , la diosa yegua blanca o Io , la fecunda diosa vaca de los jonios. Para los irlandeses era, ante todo, una diosa de fecundidad y madre de dioses. También era protectora de poetas y regente de la función intelectual, además de diosa de algunos oficios como la herrería, la forja y la medicina. Keridwen es el aspecto oscuro de la triple diosa: ella es la dadora de la vida y la muerte y bajo la forma de la gran cerda simboliza la tierra.. Según el Romance de Taliesin, (contenido en El Libro Rojo de Hergest junto con una colección de romances que los antiguos bardos cantaban acompañados por su arpa, escrita en el siglo XIII), esta diosa tiene dos hijos que representan los aspectos luminoso y oscuro que emergen de la Única: su hija Crearwy, es la más hermosa y blanca del mundo y su hijo Afagddu, oscuro y tremendamente feo. Keridwen, dueña del Caldero del Otromundo – donde se cocinan la inspiración y el conocimiento sagrado-, decide preparar una poción que dará a Afagddu el don de la suprema inteligencia y la visión, para consolarlo de su extrema fealdad. Para ello debe añadir las hierbas mágicas apropiadas, recogidas en las horas planetarias debidas y hervir esta poción a fuego lento durante un iniciático año y un día. Para ayudarla escoge al pequeño Gwion, quien durante todo ese tiempo remueve el caldero bajo la advertencia de no tocar el líquido ardiente. Al cumplirse el plazo tres gotas candentes caen sobre su dedo, y por el ardor se las lleva a la boca. Gwion de inmediato conoce la naturaleza y el significado de todas las cosas del pasado, presente y futuro, y así se da cuenta de que tiene que huir de la furia de Keridwen. Ella lo persigue a través de un ciclo de formas cambiantes, que corresponden tanto a animales totémicos como a la rueda del año: él es liebre, ella perro de caza; él pez, ella nutria; él pájaro, ella halcón, él grano de trigo, ella una gallina negra que finalmente se lo traga. Cuando Cerridwen vuelve a su forma original está embarazada y nueve meses después lo da a luz. Como a tantos otros niños mitológicos, lo mete en un saco de cuero y lo deja en el mar, donde lo encuentra el príncipe Elphin, quien le da el nombre de Taliesin, «muy valioso» «el radiante», quien se convierte en el bardo más grande de todos los tiempos. Un bardo es el que sabe. La historia vive en su memoria. Lo que fue, lo que ha sido, se resuelve siempre en el presente en que se canta y atisba, pre-ve el futuro. Si el tiempo es espiral, como Caer Sidi el castillo de la muerte que lleva a la vida -y es de cristal-, el pasado tiene en si el futuro y un bardo, un poeta, si lo es, vierte las palabras sagradas con que la Diosa lo nutre. Es entonces que nuestro Taliesin, porque nuestro es todo lo humano, se convierte en la palabra detrás de lo que es, que sucede, que manda y construye. Y así como desenmascara la falsa poesía con su verdad y su magia en la corte de Elphin, se llega a convertir – a pesar de los siglos- en el mentor del legendario Arturo, que representa la luz del sol que continúa pese a los cambios que puedan ocurrir en esta tierra. En Caer Sidi está el caldero de Keridwen, donde la inspiración y la sabiduría yacen. En Caer Sidi los seres que mueren recorren su cristalino espiral para llegar a la salida guiados por Arianrohd y continuar la vida. El caldero se alimenta de esa sabiduría adquirida por los que han sido y nutre a los que serán. En Caer Sidi es claro que la muerte es trasmutación. Escrito por Himilce Wicca Celtibera