Esta semana hemos tenido el placer de entrevistar a la escultora Pilar Oraá, la autora de varios de nuestros ídolos paganos. De sus manos han salido las imágenes de las deidades que podéis encontrar en La Diosa Blanca.

Breve transcripción:

Luna: Hoy os traemos un secreto que desde hace 18 años tenemos las Brujas de Iris en esta casa. Para ello tengo el placer de contar con Pilar Oraá, escultora de prestigio internacional que esculpe auténticas maravillas. Pilar, ha expuesto en Chicago, Italia, Francia, Reino Unido, Chipre… Tiene más de 40 años de experiencia y se formó en Vitoria, Florencia, entre otros.

Ella es la autora de nuestra Diosa Morrigan. Nuestra tienda se llama La Diosa Blanca en honor a la Diosa Morrigan, por la Luna, la Diosa Blanca.

Por entonces, tanto Pilar como las Brujas de Iris vivíamos en Pinto, aunque no nos conocíamos. Las Brujas de Iris acudimos a una Feria del Comercio, en Pinto, buscando un escultor para la Diosa.  En la feria nos paramos delante de un puesto y nos fijamos en las caritas de las imágenes de Pilar. Le preguntamos a Pilar si haría la Morrigan a lo que ella accedió encantada.

El ídolo de nuestra Diosa Morrigan está diseñada por el nuestro Sumo Kombalkores que estuvo durante mucho tiempo investigando para agregarle todos los elementos representativos de la Diosa. Tras ese diseño, la autora se puso a trabajar.

Pilar: La Morrigan tardó un año en realizarse. Desde un principio aclaré que soy Atea, que no creo ni en lo que me contaron ni en lo que me cuentan ahora. Yo simplemente creo en la naturaleza. Me puse a hacerla poco a poco, pero esta imagen se me resistía. Esta moza a mí se me resiste y me dio problemas.

Seguí trabajando hasta que finalmente la di por buena. Pero al meterla en el horno y abrir la puerta, me encontré la pieza destrozada: sin un pecho, sin una cadera, sin brazos, sin los pies y acabada tipo piedra en lugar de barro. Era la primera vez que me ocurría algo así, no lo hubiera conseguido ni expresamente.

Luna: Le habíamos puesto una luna creciente en la mano, por eso se quitó el brazo. Ella es el cuarto menguante, la luna oscura. Y también quitó el nombre de la peana. Como dice nuestro Kombalkores, los dioses tienen un lenguaje muy claro pero muy primitivo. Si la figura no le gustaba, ¿como lo iba a demostrar? Rompiéndose.

Pilar: Las esculturas en barro son las más puras para mí, porque cuenta con los 4 elementos de la naturaleza, sin uno de ellos no se puede hacer. Es el trabajo que reúne los 4 elementos de la naturaleza.

Luna: Y esos 4 se transforman en el 5, la puerta en la que lo divino se humaniza y lo humano se diviniza. Por eso se tiene esa idolatría.

Pilar todavía no ha hecho las paces con ella, no quiere ni quedarse sola con ella a pesar de ser su creadora. 

Nos han preguntado por las redes y por la web si pueden venir a visitar a la Diosa Morrigan. Pero el original está guardado y registrado por Pilar. En otro vídeo hablaremos de lo cercana y tutelar que es cuando las madres vienen pidiendo algo para sus hijos. Una familia vino porque un hijo tuvo un accidente y el diagnostico del medico era que se iba quedar vegetal. Les dije a la familia que pidieran a la Morrigan y les di un agua de la pila de la Diosa. Tal cual la madre le puso una gota de la pila en la frente de su hijo, el chico abrió los ojos. Toda madre que viene pidiendo cosas difíciles, yo las dirijo a la Morrigan y que sea ella quien las ayude.

Es una diosa tutelar, cuervo, de la batalla, una lavandeira del vado que anunciaba la muerte de los guerreros.

El arte es conectarte con la musa, con la inspiración.

Pilar: Tienes que inspirarte, cuando no estoy inspirada hago vaciado, amasado… pero para dar forma necesito inspiración, da igual la hora, el hambre o la sed que tenga. A veces me despierto por la noche y me tengo que levantar a trabajar una idea o por lo menos apuntarla en un cuaderno.

Luna: La cara de la Morrigan es la mas bonita que has hecho. El Cernunnos incluso se parece a nuestro sumo sacerdote, a pesar de que tú, Pilar, no lo conocías.

Pilar: A mí la que más le gusta es la cara de la última que he hecho, de Ataecina, la dama de baza. Tiene una expresión regia, necesito que la mirada me transmita algo, sino no paro de trabajarla. Pero la cara me tiene que dar lo que le está pidiendo. Sobretodo la mirada, la expresión de la boca, las manos… tienen que decirme algo.

Luna: La Morrigan transmite tanto que al mirarla parece que la cara le crezca. Tiene una mirada y una sonrisa enigmatica y diabolica. Mis vecinas de tienda me lo dicen, «anda que ayer la Diosa menuda cara tenia». O «¿que le pasa a la Morrigan?» No, la Morrigan es un espejo que muestra el estado de tu alma. Y cuando llega la fecha de Shamain, tiempo de muerte…, se le pone una cara en la que ves su faceta más oscura.

Pilar: Como el barro, a mí, no me devuelve nada. Hay quien dice que hasta que una escultura no se hace en bronce, no es escultura. Pero yo me pregunto… el escritor que hace un libro manuscrito: ¿que es mas libro, el manuscrito o lo que ha salido de la imprenta? Pues esto es lo mismo, el barro es lo primero, el origen de la forma.

Luna: Yo dibujo, pero lo que más me cuestan son las manos.

Pilar: Las manos, efectivamente, son un arte, ahí reside gran parte de la dificultad de la obra en pintura y escultura: la posición, las uñas, la forma… igual que en la  figura de Ataecina, que son preciosas, estremecedoras, tienen vida.

En un próximo vídeo hablaremos también de la Diosa Epona y de sus yeguas blancas, otro ídolo al que le está ocurriendo otro prodigio, una manifestación divina.