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Oración a la Luna oscura

¡Te invoco Señora oculta en manto negro!
¡Escúchame, oh diosa que descansas entre las estrellas!
Que te sientas en tu trono de sombras permanentemente junto con tus hijas las galaxias
¡Te invoco primera Madre!
Y te suplico, 0h eterna, dominadoras de rayos.
A ti te llamo, que tienes las raíces del mundo
y el nombre más adorado.
¡Escúchame Reina del Cielo!
Tú que creaste los poderosos movimientos de las estrellas,
que calculaste las medidas y los giros de los planetas y las constelaciones.
Yo soy tu sacerdotisa, tu adoradora, tu hija y a ti me he consagrado.
Tú que tienes el poder sobre todas las cosas, oscura y nublada Luna, reina de la noche.
¡Escúchame ahora! en el momento de la necesidad.
Pues yo pongo en tus manos mi vida para que tú la gestiones.
¡Por eso ven a mi!
Tú que ejerces tu señorío sobre todos los movimientos del cielo.
Escúchame ahora contra todo exceso de poder mágico del demon del aire y del Destino.
Si Señora porque invoco tu nombre oculto.
El que se extiende sobre la tierra desde el firmamento.
¡Sálvame en el momento de la necesidad!
Habla con el Rey Sol, o donde quera que te encuentres.

SOZ AUKU

El mito de Ceix y Alcíone

Esta leyenda fue escrita por Ovidio en su obra “La Metamorfosis“, y narra una bella historia de amor.

“Ceix, rey de Tesalia, era uno de los hijos de Eósforo, el dios de las primeras luces del día y personificado en el Lucero del Alba. Alcíone, su esposa, era hija de Eolo, el dios del viento. Se amaban tanto que jamás se separaban uno del otro. Pero un día Ceix, inquieto y preocupado por una serie de problemas y malos presagios, decidió emprender un largo viaje a tierras lejanas para consultar al Oráculo.

Cuando Alcíone se enteró de los planes de su marido, se horrorizó. Le dijo a Ceix que aquel viaje podría ser muy peligroso debido a los fuertes vientos que azotaban el mar. Incluso le pidió que si, a pesar del riesgo, decidía viajar, se la llevase con él, porque si había de pasar algo, lo que fuera, al menos seguirían estando juntos.

A pesar de conmoverse profundamente con las palabras de su amada Alcíone, Ceix decidió en el último momento marchar solo y esa misma noche embarcó rumbo a las tierras del Oráculo.

Durante la travesía, una horrible tormenta sacudió la nave. Todos sus tripulantes se encogieron de miedo. Todos menos Ceix, que daba gracias a los dioses por no haberse traído consigo a su esposa. Con ese pensamiento murió finalmente ahogado Ceix, junto con toda su tripulación, que fue engullida por el tormentoso mar.

Mientras, Alcíone, ajena a la tragedia, contaba los días de la ausencia de su esposo. Procuraba mantenerse ocupada la mayor parte del tiempo e iba al templo de Juno a rezar por él varias veces al día, haciéndole ofrendas a la diosa. Juno comenzó a sentirse culpable, ya que sabía de la muerte de Ceix y le parecía que no era justo que Alcíone se pasara el día haciendo ofrendas por un marido que nunca podría recuperar. Fue entonces cuando mandó a llamar a Iris, su mensajera, y le ordenó que fuera en busca de Hipnos, el dios de los sueños, para que le mandase a la pobre enamorada uno en el que se le revelase la verdad sobre el fatal desenlace de Ceix.

Hipnos llamó a su hijo Morfeo, que era experto en tomar la apariencia de cualquier ser humano y le explicó las órdenes de la diosa Juno. Este voló hacia el lecho de Alcíone y, mientras la mujer dormía, se introdujo en sus sueños con el aspecto de Ceix y le contó lo que había pasado. En ese momento, Alcíone despertó sobresaltada y al mismo tiempo abatida.

Por eso, al amanecer, fue al puerto, al mismo desde donde partió su esposo hacia tan funesto destino. Y allí, flotando sobre las aguas, divisó algo. Cuando estuvo más cerca de la orilla, Alcíone se dio cuenta de que era el cuerpo de su esposo. Muerta de dolor, en ese momento decidió poner fin a su vida y tirarse al mar. Pero justo en ese instante y antes de que sus vestidos tocaran el agua, Alcíone se vio transformada en un pájaro (dicen que en un Alcatraz), y Ceix recobró de nuevo la vida convirtiéndose en un Martín Pescador. Los dioses se habían apiadado de la pareja y les habían dado una segunda oportunidad para estar de nuevo juntos.

De hecho, hay siete días de calma en el mar antes del solsticio de invierno, y otros siete que le preceden ( en el hemisferio norte), que son conocidos como los Días de Alción. Durante este tiempo no hay tormentas, ni los vientos soplan, ni las olas golpean furiosas contra las rocas. Es el tiempo en que el Martín Pescador hace sus nidos.”

Ahora que se acerca la festividad de OILAMIA (Imbolc), esta historia nos recuerda, cómo lo peor del frío invierno ha pasado ya. El renacer se vislumbra, la rueda sigue en esa eterna transformación en la que después de la muerte, la vida, reencarnada en éstos pájaros, se abre paso a través de los momentos más oscuros. Es ahora, en estas fechas, cuando los pájaros buscan su pareja para toda la vida, conquistándola con sus cantos. Cuando la naturaleza se despereza de su letargo, ellos cantan a la luz, cantan a la vida.

Que la Diosa Brigantia nos bendiga con su cálida luz.

Un texto de Aralanda Wicca Celtíbera.

Abrir la puerta

Somos conscientes de estar viviendo en un “mundo” surrealista, contaminado, que con frecuencia nos molesta y nos hace sentir muy incómodos.

Buscamos la manera de escapar de él, ya sea viendo noticias en la redes, o periódicos, o informativos de TV. con la esperanza de que aparezca ante nosotros un SALVADOR, alguien que se ocupe de cambiar el mundo, en el que por fuerza estamos sumidos.

Sabemos que, el mundo entero está lleno de impurezas, lo sabemos, pero no encontramos la salida de este lugar.Leer más

La vida es un libro

Nuestra vida es un libro que se escribe en la memoria del tiempo.

Los personajes que aparecen en el argumento, son bondadosos unos, crueles otros, algunos guapos y apuestos, otros feos y desgarbados, algunos nos atraen poderosamente, a otros les despreciamos.

¿Somos nosotros quienes elegimos el reparto?

¿Somos nosotros quienes elegimos el argumento narrativo?

Yo, en mi experiencia como escritora, aseguro que, he elegido el argumento de mis novelas y a todos los personajes. Algunos se han hecho realidad, tienen existencia y andan por las páginas de mi vida.

Y ¿quién nos asegura que nosotros mismos no somos personajes de una novela que se está escribiendo, y cuyo autor nos es desconocido, aunque con frecuencia le llamamos Destino?

No puedo asegurar nada, pues nada se; pero eso si; todos los personajes de reparto que aparecen en la novela de mi vida, buenos y malos, apuestos y horribles, todos ellos, son imprescindibles y necesarios para tramar un buen argumento y a ninguno eliminaría…

Sea quien sea el autor de las aventuras de mi paso por la Tierra, muchas gracias, espero conocerte un día…

 

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