Somos conscientes de estar viviendo en un «mundo» surrealista, contaminado, que con frecuencia nos molesta y nos hace sentir muy incómodos.

Buscamos la manera de escapar de él, ya sea viendo noticias en la redes, o periódicos, o informativos de TV. con la esperanza de que aparezca ante nosotros un SALVADOR, alguien que se ocupe de cambiar el mundo, en el que por fuerza estamos sumidos.

Sabemos que, el mundo entero está lleno de impurezas, lo sabemos, pero no encontramos la salida de este lugar.

La gente nunca va a cesar de hacer o decir cosas inadecuadas. Sólo tenemos la posibilidad de cesar de hacerlo nosotros. Pero no sabemos ayudarnos a nosotros mismos.

Si nos estamos enfrentando continuamente a cosas inadecuadas, reacciones inadecuadas, actos inadecuados, egoísmos, intereses materialistas… ¿Que importa todo esto?

Lo único que importa es la PAZ y la FELICIDAD de nuestro corazón. Todo lo demás lo convertimos en un problema totalmente innecesario, con el que por lo general, vive la gente.

Tenemos la tendencia natural de culpar a quienes las provocan. Nos enfurecemos, así que culpamos a la persona que ha provocado la furia. Nos entristecemos, así que culpamos a la persona que ha provocado la tristeza, o al hecho en si. Pero se nos olvida que es imposible enfurecerse o entristecerse si no tenemos la tendencia interna a querer ser provocados. De otro modo no ocurriría.

¡NADIE PUEDE PROVOCARME! a no ser que yo le ceda mi PODER para que lo haga.

El símil que me gusta usar es el de la CAJA SORPRESA, un juguete para niños. Una caja pequeña con un muñeco dentro sentado en un muelle. La idea es que, al tocar el niño ligeramente la tapa, el pequeño muñeco salte. Si sacamos el muñeco de la caja, el niño puede golpear la caja con un martillo y pese a ello, no saltará ningún muñeco. NO IMPORTA QUIEN SEA EL QUE PROVOCA, solo puede salir lo que hay dentro de la caja.

Así mi mente anula el arquetipo sorpresivo, al no haber el «muñeco» nadie me va ha hacer saltar enfurecido, ni triste, ni indignado.

SOLO TENGO QUE CUIDAR DE MI.

SOY RESPONSABLE SOLAMENTE DE MI.

El único modo de encontrar la paz en nuestro corazón, de encontrar el CAMINO A LA LIBERTAD, no está fuera de nosotros. No hay que cambiar el mundo, tenemos que cambiar nosotros.

La FELICIDAD se puede encontrar independientemente del exterior que nos rodea.

Atrévete a atravesar la PUERTA que te conduce a la PAZ, a la ARMONÍA, al mundo que te corresponde vivir por derecho propio y divino.

Practica con todo esto y veras que pronto obtendrás resultados.

PERMITE A LOS DEMÁS que sean ellos mismos y permítete a ti SER QUIEN ERES REALMENTE.

Buena suerte…