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Wiccano solitario

 

WICCANO SOLITARIO

Tras muchos debates sobre este tema, concluiremos lo siguiente: Puede existir un creyente WICCA, como puede existir un creyente católico, budista o islamista. Lo que no puede existir jamás es un AUTOINICIADO en la WICCA/BRUJERÍA.

La Brujería es la PRÁCTICA DE LA WICCA, y la WICCA es la Antigua Religión europea.

¿Y porque no puede darse un BRUJO SOLITARIO?

Porque no se puede formar parte de un Culto Religioso en solitario. Lo mismo que no podemos AUTO-BAUTIZARNOS en el Catolicismo y exigir respeto de los demás cultos cristianos, y para colmo, como ocurre con la Wicca, auto iniciarnos y llamar al resto de los Cultos Wicca NEO-WICCANOS.

Quien hace eso no tiene nada claro donde se ha metido, a que se compromete y cuáles son sus consecuencias. A lo más que puede aspirar es a entrar en contacto con otros “wiccanos” o “brujos” que han hecho lo mismo y, yendo bien, se creara un coven imitando lo que hubieran leído de estas tradiciones de las que, entre críticas, sacarían la información. Ni que decir tiene, que al final todos estos grupos acaban por desaparecer, principalmente porque cada uno de ellos ve la WICCA/BRUJERÍA a su manera. La persona, vuelve a quedarse sola y sin referencias directas, lee y busca por su cuenta y riesgo. Pero seamos sensatos ¿son brujos estas personas? Los hechiceros y auto-proclamados wiccanos solitarios, “nadan” en aguas de nadie y lo hacen juntos, lo que si por un lado les permite moverse libremente, por el otro les impide estar en algún sitio y llegar a algún lugar… Un problema –bicoca para algunos-, que resuelve pronto la literatura moderna.

 

La Tierra y el Hombre

 

HOMO – HUMUS

LA TIERRA Y EL HOMBRE

De todas las creencias concedidas a lo largo de muchos estudios antropológicos, se desprende que LA TIERRA ES MADRE, es decir, engendra formas vivas, haciéndolas salir de su propia sustancia.

La tierra está “viva” ante todo porque es fértil. Todo lo que sale de la tierra está dotado de vida, y todo lo que vuelva a ella, adquiere nuevamente vida. Por el binomio HOMO-HUMUS no ha de entenderse que el hombre es tierra porque es mortal; el sentido es otro: es que el hombre ha podido tener vida por venir de la tierra, porque ha nacido de –y vuelve a- la TERRA MATER.
La “materia” tiene el destino de una madre porque engendra incesantemente. Lo que nosotros llamamos vida y muerte, no son sino dos momentos distintos del destino total de la TIERRA MADRE; vivir no es más que separarse de las entrañas de la tierra, y la muerte se reduce a una vuelta a “casa”.

El deseo, tan frecuente, de ser enterrado en la tierra patria, no es sino una forma profana del autoctonismo místico, de esa necesidad de volver a su propia casa. En las inscripciones sepulcrales de la época del Imperio Romano se trasluce la alegría de ser enterrado en el suelo de la patria: HIC NATUS HIC SITUS EST (CIL, V, 5595); HIC SITUS EST PATRIAE (VIII, 2885); HIC QUO NATUS FUERAL OPTANS ERAT ILLO REVERTI (V, 1703). Finalmente se negaba la sepultura a los traidores porque, según la explicación de Filóstrato, eran indignos de “ser santificados por la tierra”.

El agua contiene gérmenes; la tierra también, pero en la tierra todo fructifica rápidamente: las latencias y los gérmenes permanecen en ocasiones durante varios ciclos en las aguas, antes de lograr manifestarse; de la tierra casi puede decirse que no conoce el descanso; su destino es engendrar incesantemente, dar forma y vida a todo lo que vuelve a ella inerte y estéril.

Las aguas están en el comienzo y al final de todo acontecimiento cósmico. La tierra está en el comienzo y al final de toda vida. Toda manifestación se realiza POR ENCIMA de las aguas y se reintegra al caos primordial a través de un cataclismo histórico (diluvio) o cósmico (nahapralaya). Toda manifestación biológica se debe a la fecundidad de la tierra; toda forma nace viva de ella, y vuelve a ella cuando se agota el trozo de vida que se le había asignado; vuelve a la tierra para renacer; pero antes de renacer, para descansar, purificarse y regenerarse.
Las aguas SON ANTERIORES a toda creación a toda forma; la tierra PRODUCE FORMAS VIVAS. Mientras el destino mítico de las aguas es abrir y cerrar los ciclos cósmicos o eónicos que abarcan millares de años, el destino de la tierra es estar en el comienzo y al término de toda forma biológica o perteneciente a la historia local. (Los “hombres del lugar”). El tiempo –que parece estar adormecido cuando se trata de las aguas- es vivo e infatigable cuando se trata de que la tierra engendre. Las formas vivas aparecen y desaparecen con fulminante rapidez. Pero ninguna desaparición es definitiva: la muerte de las formas vivas no es sino un modo (latente y provisional) de existencia; la forma viva como tipo, como especie, no desaparece nunca durante el lapso que las aguas conceden a la tierra.

El sacerdocio Wicca

 

EL SACERDOCIO WICCA

En virtud de las responsabilidades que se adquieren, son deberes del sacerdocio wiccano en el Culto Celtíbérico: Consagrar los actor de fe, ejercer la piedad y dirigir por vocación, convicción y altruismo el Culto público, sosteniendo la Tradición, vigilando la ortodoxia y garantizando su transmisión tal y como la ha recibido, procurando que se adapte a su tiempo y al conocimiento sin distorsión o desvirtuación del dogma, la liturgia o la doctrina originales. Por eso es un oficio y no es una profesión, por eso es una “carga” y no es un “cargo” por eso es una dedicación excelsa: la de quien ha sido ritualmente Consagrado al Servicio de lo Divino por sus Mayores y como tal está reconocido en el Culto.

Sacerdotes y Sacerdotisas son pilares fundamentales del Culto, la LETRA VIVA de la Tradición. Por eso es tan importante ser respetados como ganarse el respeto de quienes depositan en ellos su confianza. Ejercer su oficio con ego y usurpar su nombre, ambas, son profanaciones execrables.

 

Wicca

 

W I C C A

La palabra WICCA tiene un origen conocido: en el protoindoeuropeo *ueik-; una gramática trazada: un hiperónimo polisémico vinculado a la religiosidad, cuya raíz construye diferentes vocablos relacionados con la práctica Cultural; un significado definido: El acto y el efecto del sacrificio, de la Consagración a los Dioses, por extensión, son las personas especializadas en los sacrificios (el sacerdote) y el Culto público o Devoción que sostiene (la religión); con un momento histórico contextualizado: puente entre el Neolítico y la Edad de los Metales, el Calcolítico Europeo; dentro de una localización geográfica precisa: Europa; y con una reutilización histórica del término desde la Edad Media: WICHCRAFT/BRUJERÍA (wicce-crafte). Y ahora, con los datos originales encima de la mesa, hablemos de ortopraxis… ¡Todo lo demás son “historias inventadas”.

 

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